Revista SAP Nº 11/12

Argentina

Interpretación.
Dossier: Ferenczi y su idea del trauma.

Fecha de Publicación: 2008

Editorial

Ha transcurrido otro año de trabajo institucional y nos llena de satisfacción reflejarlo en este nuevo número de la Revista de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis. Hemos planeado nuevamente una revista temática, esta vez alrededor del tema Interpretación, concientes de la multiplicidad de líneas que se abren. Ha sido el tema del simposio con el que finalizamos la labor del año 2007, y editamos aquí algunas de sus producciones. La interpretación, “recurso principal de intervención” y “verdadero emblema identitario” en el quehacer clínico de los psicoanalistas, ha sido también objeto de revisión, elucidación crítica y desarrollo en debates, conferencias y publicaciones. Un antecedente interesante es el cuarto de los simposios psicoanalíticos hechos en Buenos Aires en 1956, la publicación de ese material se hizo en 1957. Habla allí Racker, en sus palabras de apertura, de “esa singular fusión de fiesta y trabajo en nuestra vida psicoanalítica”. Estas palabras expresan exactamente el clima de trabajo vivido en nuestra institución. Alude, además, a la “gratitud”. Y lo que anima este nuevo número de la revista de SAP es la gratitud a los pioneros del psicoanálisis rioplatense, tan citados y valorados en los trabajos que presentamos.

Vaya lo siguiente a la manera de ejemplo y muestra de la continuidad que une nuestra labor intelectual actual a aquéllas de allá y entonces. Dice allí Marie Langer al trazar una clara caracterización de la evolución del modo de entender la experiencia analítica:

"En el medio siglo de existencia del psicoanálisis como procedimiento terapéutico los criterios sobre la interpretación han sufrido un cambio paulatino, pero muy importante. […] A pesar de todos estos cambios el análisis seguía siendo enfocado como proceso unilateral, porque si el analista desempeñaba en la primera fase el papel de un erudito, que sabe descifrar jeroglíficos, en la segunda se agregó a éste su función de mera pantalla. Recién al incluirse las sensaciones contratransferenciales como indicador para la interpretación en el proceso interpretativo, se reconoció al análisis su carácter de una experiencia bilateral. […] [R]ecién después de un conocimiento más íntimo de los procesos […] que se producen entre analista y analizado […] [se llega] a este enfoque del problema: El de considerar a la pareja analista-analizado como unidad, como una sola Gestalt […]. [Que] se esboza desde un principio. Y tomará forma más concreta y sufrirá distintos cambios en la medida en la cual se desarrollan los dos fenómenos transferenciales. A través de todos estos cambios los inconscientes del analista y analizado generalmente mantienen su contacto".

Hagamos un salto de cincuenta años y oigamos en este número de nuestra revista las palabras de Rafael Paz:

"[N]o ha sido fácil lograr que se admitan como integrantes plenos del campo operacional a las propias profundidades emocionales y cognitivas del analista, reavivadas de manera imprevisible y, más aún, considerarlas como fuente natural de las intervenciones. Pero en verdad es esa ecuación personal la que al cruzarse con las manifestaciones del analizando configuran el magma relacional que devendrá materia prima de las elaboraciones".

En este mismo número Paul Watchel, que proviene de otra cultura analítica, se refiere a las dificultades para establecer la concepción del proceso terapéutico como aquél en el que paciente y terapeuta luchan juntos a fin de encontrar un tipo diferente de conexión emocional. Dice:

"Recientemente, en 1996, Aron afirmaba que “el consenso internacional entre psicoanalistas”, es que “la tarea del analista es interpretar, vale decir explicar la conducta y las asociaciones del paciente”. Mi objetivo, en lo que sigue, es dar un toque de luz a lo experiencial, en contraste con la dimensión explicativa de la participación del terapeuta. El cambio se promueve, fundamentalmente, por lo que realmente sucede entre las personas".

Ciertamente supone “gratitud” a los maestros haber crecido en una comunidad psicoanalítica que tenía clara la noción de campo y de un proceso interpretativo que opera en el vínculo intersubjetivo.

Pero no podemos soslayar la pregunta ¿cómo entender esa renuencia a “una concepción viva y sistemática del campo analítico, del juego transferencia/contratransferencia, del estatus oscilante y jerarquizado del balance regresivo y el lugar del onirismo en los procesos de pensamiento”,  a la que alude Aron y se refiere Watchel? Ésta hace resonar en nuestras mentes la polémica Wallerstein-Green en el Congreso de Niza. ¿Existe actualmente, como sostiene el primero, un terreno común, una cierta comunidad de pensamiento, como también pretendía Freud, más allá de las numerosas señales de divergencia? ¿Es sólo un intento político, como responde Green? Él insiste que un terreno común debe descansar en bases firmes para ser demostrable. La base de divergencia que señalamos ¿impide los intercambios? ¿Un terreno común es mera ilusión? ¿Puede entenderse como dificultad para trascender las fronteras geográficas e ideológicas como se pregunta Green? ¿Hay posibilidad de un diálogo productivo entre dif-rentes autores, o mejor, entre diferentes comunidades psicoanalíticas? ¿Hay reales intercambios o, como sostiene Green una ausencia de comunicación auténtica entre los movimientos psicoanalíticos que casi siempre se aíslan en sus respectivas parroquias?

Es nuestro propósito promover ese intercambio que nace, fundamentalmente, en el diálogo interno del lector capaz de reconocer, diferenciar y analizar con justicia las diferentes producciones teórico-clínicas.

Con la misma intención hemos inaugurado una sección –Dossier– en la cual se desarrolla un tema específico y otra sección referida a la Historia del psicoanálisis. En la primera retomamos las ideas de Ferenczi acerca del trauma, abordándolo desde representantes de diferentes culturas/ comunidades psicoanalíticas.

Por otra parte, la extensión del presente número ha dificultado incorporar la sección referida a revistas recibidas con el detalle del índice de cada una de ellas. No obstante seguimos estimulando y cumpliendo con la labor de canje, que agradecemos sinceramente. Constituye un aporte fundamental para promover el conocimiento de la producción psicoanalítica de nuestras comunidades hispano-luso parlantes y, de esa manera, facilitar un diálogo intensivo y fecundo.

Alicia Casullo

 

INDICE

Editorial

1. INTERPRETACIÓN


2. INVESTIGACIÓN Y PSICOANÁLISIS


3. DOSSIER / FERENCZI Y SU IDEA DEL TRAUMA


4. HISTORIA DEL PSICOANÁLISIS


5. ENTREVISTAS


6. PSICOANÁLISIS Y CULTURA


7. RESEÑAS DE LIBROS

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