Revista SAP Nº 15/16

Argentina

Teoría y clínica de las sexualidades. Espacio para el debate
Dossier: Acerca de la realidad psíquica.

Fecha de Publicación: 2012

Editorial

Se completa con este número una serie de ocho revistas que se realizaron durante esta gestión que se inicia en diciembre de 2006 y se extiende hasta diciembre de 2011, con unos meses de prórroga, en la que estuve a cargo de la Coordinación del área de Biblioteca y Publicaciones y de la dirección y edición de la Revista de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis. Fue una experiencia ardua en una sociedad pequeña como la nuestra, pero muy gratificante, no solo por la riqueza de conocimientos con los que uno debe interactuar sino también por los muchos e interesantes intercambios personales a que la tarea convoca.

La primera sección del presente número enfoca las problemáticas actuales relacionadas con la sexualidad. Las dos últimas décadas tornaron cada vez más evidente que el amor heterosexual y el matrimonio son constructos sociales, a pesar del afán de partes de la sociedad de insistir en pensarlos como expresiones “naturales” del deseo y de la diferencia anatómica, de tender a conceptuar el género por su aspecto biológico, hecho que lo torna inmutable y que da un carácter de inevitable a las relaciones sociales represivas. Es así como las percibe Freud, quien realmente hace omisiones constructivas en relación al tema del género, a pesar de su exquisita sensibilidad a las tensiones y conflictos de la cultura de su tiempo. Sin duda su obra muestra un cambio a lo largo del tiempo pero, en relación al tema “género” creo que descubre más que la posibilidad que encuentra, por su propia represión, de darle sentido a sus hallazgos dentro de su marco teórico. ¿Tiene más fuerza convertir al psicoanálisis en una ciencia al modelo de las ciencias físicas? Freud sabía que esa representación del amor heterosexual necesitaba más discusión. Lo expresa muy claramente en una nota agregada en 1915 a Tres ensayos de teoría sexual. Refiriéndose en ella a la investigación psicoanalítica afirma “la independencia de la elección de objeto respecto del sexo de este último”; sabe de “la posibilidad abierta de disponer de objetos tanto masculinos como femeninos”; asevera “que todos los hombres son capaces de elegir un objeto de su mismo sexo, y aun lo han consumado en el inconciente”; y asegura que “ni siquiera el interés sexual exclusivo del hombre por la mujer es algo obvio, sino un problema que requiere esclarecimiento” (p. 132).

Tampoco critica la división del trabajo basada en el género. En nuestra sociedad occidental la mujer tiene la responsabilidad primordial de ocuparse de la crianza de los niños e implícitamente hay una división entre el terreno de la producción, en donde priman las relaciones de trabajo, y el terreno de la familia, donde prevalecen las relaciones afectivas, que excluye del área responsable de la producción, mundo que se percibe como responsabilidad de los hombres. Es en este sentido que las relaciones afectivas quedan “naturalizadas” y pasan a ser responsabilidad de las mujeres. En el imaginario social de la época freudiana, y cuya influencia perdura, aunque con menos hegemonía, la familia es el mundo de la mujer y a partir de esta asociación que adquiere tanta pregnancia, se transforma un producto concreto de la actividad social, en “natural”, por supuesto asociada con la anatomía. ¿Justifica de esta manera la “modernidad” de la cultura burguesa?, ciertamente es más moderna, pensemos que alrededor de los años veinte surge en Estados Unidos un modelo de mujer moderna y un cambio en los roles sexuales, pero que no se percibe en Viena y tampoco en Freud, su imagen sigue siendo absolutamente patriarcal. ¿Son, como dice Peter Gay, los poderosos lazos de Freud con su madre, no autoanalizados durante mucho tiempo, lo que lo lleva a desarrollar sus teorías acerca de la mujer? En su teoría, resolver el Edipo supone la identificación del varón con el padre, de esa manera no lo desplaza… pero si la cultura determina que el género es excluyente, a este hijo varón no le queda otra que entrar en el mundo masculinorechazando el femenino. Elpadre queda como representante de la diferencia y el ideal cultural de las relaciones. Como dice Jane Flax “Al privilegiar la fase edípica y negar el poder de la primera relación de objeto, Freud participa y racionaliza un acto de represión típica y necesaria para repetir la cultura patriarcal”. (p. 160)

Hoy día parece más claro hablar y aceptar las diferentes formas de sexualidad, y ofrecer un rango de roles más amplio para lamujer. Pero volviendo a estas sexualidades diferentes, tal vez los cambios sociales, científicos y tecnológicos de las últimas décadas les han otorgado identidad pública a estas diferencias de género para que de esa manera reclamen forma jurídica y logren la seguridad jurídica necesaria en una sociedad con libertad, igualdad y dignidad. Elijo el término identidad con intención porque la movilización que estos cambios producen es tan grande que alcanzan a los actos de habla, en ellos necesitamos reconocer al otro como varón o mujer, dirigirnos al otro según su género percibido, tema que se pone de manifiesto tan enfáticamente en las sexualidades trans. Ellas ponen más claramente de manifiesto cómo funciona el género en la conformación cultural de un cuerpo; hacen más evidente que no es un atributo anatómico, que es una construcción cultural con normas que exceden al individuo y en las que uno se desarrolla desde el momento de nacer, con todas las tensiones que estos temas originan tanto para el propio sujeto como para su entorno. Pocos días atrás el senado dio la media sanción que faltaba a la ley de identidad de género percibida, falta aún su reglamentación, este tema no había sido incluido en la ley de matrimonio igualitario. Faltaría aún legalizar sobre las formas de fertilización asistida. Como dice Mónica Pinto en el artículo que publicamos en la presente revista, “el derecho no construye realidad, lo único que hace es formatearla y dotarla de algún lenguaje que permita que esa realidad funcione mejor”. Se logra de esta manera dar seguridad jurídica a un grupo de personas que sin ella funcionan como excluidos sociales y favorecer el desarrollo de la tolerancia en el resto de las personas que forman el conjunto social, tolerancia que no exige amor sino respeto y aceptación del otro diferente.

Sin duda lleva tiempo incorporar estos cambios en la estructura psíquica, las inercias históricas también tienen su representación mental. Cuanto más incorporados estén a las normas de la sociedad será más posible que su manifestación pública sea menos conflictiva socialmente y mayor su posibilidad de elaboración psíquica pero, como dice la Dra Kemelmajer de Carlucci, en lo jurídico hay que seguir la política del piccoli passi para que la gente vaya incorporando las distintas realidades cambiantes. La normatividad es algo que primero se va intuyendo, más tarde construyendo en partes del colectivo social hasta que puede establecerse como reglamentación.
Esto mismo se va conformando dentro de la mente del analista. Rafael Paz acertadamente habla de un estado de perplejidad, que lejos de entenderlo como un estado mental negativo hay que considerarlo como un estado contratransferencial de disposición interrogativa frente a un cambio tan sideral de los parámetros con los que muchos nos hemos criado y para el cual él considera que tenemos recursos, el de la bisexualidad expandida, el de polimorfismo replanteado como potencialidad y no como lo consideraba el modelo freudiano de transición de lo imperfecto hacia lo perfecto, la recuperación de la pregenitalidad que permite ampliar la posibilidad de seguir pensando psicoanalíticamente estos temas que abren tantos cuestionamientos. Sería el piccolo passi pensado desde el psicoanálisis dado que no tenemos la claridad absoluta, las discronías tienen existencia en las personas y hay que acompañarlas, las antiguas estructuras siguen operando en las mentes de pacientes y también de analistas.

Al igual que en los números anteriores presentamos un dossier, en este caso sobre el tema de realidad psíquica, siempre dando lugar al pluralismo que no acalla las ideas diferentes sino que trata de conocerlas, discutirlas, confrontarlas con seriedad y respeto. Es en esta sección donde presentamos con muchísimo cariño uno de los últimos trabajos de Pedro Boschán, quien fuera profesor de nuestro instituto desde el comienzo de la formación de nuestra sociedad.

Publicamos también una sección interdisciplinaria, entre la psicología cognitiva y el psicoanálisis. La conforman un trabajo de Wilma Bucci, que tiene el sabor agregado de pensar los sistemas subsimbólicos y su interrelación con los sistemas simbólicos a partir del ejemplo que ofrece el aprendizaje de bailar tango, y uno de Andrés Roussos acerca de las ideas de Wilma Bucci. Aprovecho este lugar para informar que el artículo de Bucci fue previamente publicado en la revista online Aperturas Psicoanalíticas número 38, revista que dirige Hugo Bleichmar. Si bien es parte de nuestra política editorial evitar la publicación de un artículo ya traducido al español y publicado, dado que superpone esfuerzos innecesarios, lo hacemos porque fue un error de la editorial responsable de la revista Psychoanalytic Dialogues, en la que se publica originalmente este artículo –The interplay of subsymbolic processes in psychoanalytic treatment: It takes two to tango. But who knows the steps, who’s the leader? The choreography of the psychoanalytic interchange (número 21, pp.45-54, 2011)–, dar un segundo permiso de publicación. La doctora Bucci nos había preguntado sobre nuestra posibilidad de publicarlo, con ella hicimos los trámites ante la editorial que tiene el copyright, y convenimos su publicación junto a un trabajo acerca de sus principales ideas que escribe Andrés Roussos.

En la sección de epistemología presentamos un trabajo de Ricardo Bernardi, miembro de nuestro Comité Editor Internacional, quien estando muy cerca de nuestra labor editorial, sin embargo, no habíamos publicado, durante esta gestión, ningún trabajo suyo y queríamos hacerlo. Dimos lugar también a la sección Historia del Psicoanálisis donde presentamos un trabajo de Gabriele Cassullo sobre la influencia de Ian Suttie en el psicoanálisis británico, que tantas influencias tuvo entre nosotros. Abrimos también una sección sobre Psicoanálisis de familia donde quisimos homenajear y recordar a Isidoro Berenstein. En la sección entrevistas charlamos con una persona cercana al psicoanálisis argentino como es la figura de Amnon Issacharoff. Cierra la revista la reseña de libros.

Quiero agradecer a los que han colaborado en la realización de este número. En primer lugar a los autores, los referatos, al Comité Editor en su función asesora y de compartir las decisiones, a las editoriales por los permisos de traducción y publicación, a Sebatián Politi, Carolina Hoffmann, Patricia Suen y Silvia Koziol por las traducciones, A Beatriz Celorrio, Sebastián Politi, María Elena Mondine, y María Alejandra Rey por la puesta de palabras claves base de los descriptores, a Ignacio Mancini por las búsquedas bibliográficas y su imprescindible colaboración en el trabajo de indización, a Silvia Koziol, Daniel Biebel, Graciela Woloski y Sodely Paez por la revisión de las pruebas para imprenta y a todos los miembros de la sociedad que de manera más anónima y silenciosa han alentado y sostenido el trabajo editorial durante toda mi gestión.

Alicia Casullo, 2011-2012
Directora

 

INDICE

1. Teoría y clínica de las sexualidades. Espacio para un debate

Sexualidad, cambio social y psicoanálisis
Carlos Kaplan y Aldo Melillo

2. Dossier. Acerca de la realidad psíquica

Realidad y reflexividad
Rene Roussillon

3. Interdisciplina: psicoanálisis y psicología cognitiva


4. Psicoanálisis y Epistemología


5. Historia del psicoanálisis


6. Psicoanálisis de familia

Según pasan los años
Isidoro Berenstein

7. Entrevista

8. Reseñas de libros

La construcción del sujeto ético
Prólogo: Eva Tabakian
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